
Redacción.
El sábado 24 a primera hora de la tarde, la nieve hizo acto de presencia en la cumbre del Tibidabo, después de tres años de inviernos más bien benignos, que imposibilitaron la presencia del blanco elemento en la sierra de Collserola.
El aire frío y húmedo aportado por la borrasca Ingrid hizo posible la bajada a plomo de las temperaturas y la precipitación en forma de nieve con copos más que notables.
La nevada fue, en conjunto, discreta y solo permitió una fina capa de nieve, suficiente, eso sí, para despertar la curiosidad de los ciudadanos de Barcelona y de los visitantes del santuario.



