Encargar una misa

El sacrificio de la eucaristía se ofrece por todos. La iglesia permite a los fieles asociarse más estrechamente a este sacrificio de la misa con una intención particular confiada al celebrante, que la añade a las intenciones generales.

Intenciones

La misa puede ser encargada:

  • En acción de gracias por unos recién casados, por unas bodas de plata o de oro de matrimonio…
  • Por un bautismo, por la llegada de un niño o niña, por un cumpleaños…
  • Por un difunto o en el aniversario de su muerte…
  • Por un enfermo, por una curación, por una persona en dificultad…
  • Por una intención particular (que no se debe nombrar por discreción)

En la eucaristía, habitualmente, sólo se nombrará al vivo o difunto en el memento correspondiente.

Donativos

La misa no tiene precio. Pero desde los orígenes los fieles han querido participar en la eucaristía con donativos en especie o con dinero. De esta manera se agradece la oración de la Iglesia y se ayuda al sustento de los sacerdotes y al mantenimiento del templo y de toda la iglesia.

Un donativo es el que se ofrece cuando se encarga una misa. Otra forma de aportación es la que se realiza en el momento de las ofrendas en cada eucaristía.

Como encargar la misa

Dirigiéndose a la recepción de la Basílica
Los grupos que, de forma particular, quieran celebrar la eucaristía o sumarse a alguna de las eucaristías habituales, pueden solicitarlo aquí

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